La fe es la convicción de nuestras creencias, el miedo es la flaqueza de nuestra fe, el que no teme a nada tiene sus convicciones muy bien fundamentadas, sabe que prevalecerá sobre cualquiera o cualquier cosa, nada podrá derribar ese muro invisible que lo rodea, y es más, nada podrá con la espada que le ha sido concedida por la fe.
El que siente temor no tiene convicciones bien cimentadas, y el que no sabe lo que es el perdón uno de los postulados de las creencias cristianas, está faltando a la fe, por lo tanto el muro protector que lo rodea tiene enormes fisuras, fácilmente penetrables por las fuerzas oscuras, las fuerzas del mal.
¡Tú! que vas a la iglesia ¿a qué vas? A sentarte a esperar a que el padre diga, la misa ha terminado, pueden ir en paz, o ha algo peor que ofende a Dios, a socializar y buscar hombre o mujer, si, muchas personas a eso van a las iglesias, van de cacería, a ver que “levantan”, nada más abominable para El Padre, porque le das la espalda a él para irte con un demonio que se a introducido en su casa y que roba a las ovejas que buscan de él y te lleva de regreso al camino de la perdición.
Es tan fácil hacer caer a una persona en este juego, el vestirse con una santidad que no se tiene y al igual que todo camino lleno de pecado, termina en un motel, en tremendo banquete sexual. Olvidaste tus convicciones, le diste la espalda al ser supremo y lo peor, te has engañando sola (o).
Piensa en tú fe, en tus convicciones, que por ella haz de ser salva, o por tus flaquezas te haz de condenar. Siente temor, odio, envidia, miente, se falsa, y le habrás abierto las puertas a la oscuridad, al enemigo como lo llaman, habrás caído en la mas oscura de las noches, una de la que jamás podrás escapar.
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miércoles, septiembre 05, 2012
The Phantom of the Opera

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